Recorre la casa con un orden
Empieza por la entrada y continúa habitación por habitación. Anota el estado de paredes, suelo, ventanas, muebles y aparatos. Fotografía primero el conjunto y después los daños concretos. Cada imagen debe permitir identificar el objeto y su ubicación; una secuencia ordenada resulta más útil que fotografías sueltas.
Documenta la entrega
Acuerda el inventario, el número de llaves y las lecturas de los contadores accesibles. Comprueba qué instrucciones y contactos recibes. Si un aparato no se ha probado, indícalo y acuerda cómo comunicar una incidencia. No describas como operativo lo que únicamente parece nuevo.
Conserva una versión compartida
Entrega el archivo acordado a la otra parte y conserva constancia de su recepción. Detalla los defectos conocidos, las actuaciones previstas y quién confirmará su resolución. Esta práctica organizativa complementa el contrato; por sí sola no determina responsabilidades ni condiciones de devolución de cantidades. Esas cuestiones deben comprobarse en el contrato y en las normas aplicables.
Guía editorial práctica de DIAMAR. Confirma las condiciones aplicables a tu situación.



