Comprar y vender

Segunda visita: comprobar la vivienda en un día normal

La primera visita permite sentir el espacio. La segunda sirve para imaginar una jornada real: trabajo, compras, vecinos y descanso al final del día.

Redacción DIAMAR · 21 de octubre de 2026 · 2 min de lectura

Ilustración con IA: una pareja revisa la ventana y las contraventanas en una segunda visita.
Ilustración con IA: una pareja revisa la ventana y las contraventanas en una segunda visita.
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Vuelve a otra hora

Si la primera visita fue por la mañana, pide volver al final de la tarde. Escucha la calle con las ventanas abiertas y cerradas, permanece un momento en silencio en el dormitorio y observa la luz donde colocarías el escritorio. Separa observaciones de impresiones: «se oye pasar el autobús» aporta más que «el barrio es ruidoso».

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Ensaya los pequeños gestos

Con permiso del vendedor, abre ventanas y persianas, comprueba los grifos y observa las zonas bajo el fregadero y junto a las ventanas. Mide pasos y espacios para los muebles grandes. Humedad, olores o grietas justifican una revisión técnica; una visita corriente no permite diagnosticar su causa.

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Contrasta espacio y documentación

Solicita una nota simple actualizada para comprobar titularidad y cargas registradas. Confirma por separado qué incluye la venta: trastero, aparcamiento o mobiliario. Termina con una lista breve de cuestiones pendientes, quién las responderá y cuándo. Esa lista ayuda a decidir con más claridad que el recuerdo de una luz bonita.

Guía editorial práctica de DIAMAR. Confirma las condiciones aplicables a tu situación.

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