1. El espacio que vas a utilizar
Empieza por la vida cotidiana: dónde dejas las cosas al llegar, dónde trabajas y cómo entra la luz en el dormitorio. Mira los pasos, el almacenamiento y las puertas, no solo la superficie. Lleva medidas de los muebles que quieras conservar. Un buen ángulo en una foto no muestra todos los recorridos de la casa.
2. El edificio y la calle
Observa acceso, escalera y zonas comunes. Escucha la calle con ventanas abiertas y cerradas. Aclara qué pertenece a la vivienda y qué es comunitario. Haz un pequeño recorrido hasta el transporte o una tienda. Si te interesa, volver a otra hora puede aportar más que muchas fotos nuevas.
3. Lo que debe quedar por escrito
Después de la visita, divide las notas entre lo que te gusta, lo que no encaja y lo que falta comprobar. Incluye documentación, obras, equipos, gastos y condiciones. Una respuesta verbal no equivale a una comprobación: acuerda quién verificará cada punto importante y con qué documentación.